
SALA DE MÁQUINAS - EL HUECO DEL ASCENSOR - MÁQUINA TRACTORA -
- BASCULA - CONVERTIDOR DE FRECUENCIA Y TENSIÓN VARIABLE -
LIMITADOR DE VELOCIDAD - PARACAIDAS -
AMORTIGUADORES - EL PATIN RETRACTIL
SALA
DE MAQUINAS
Es
el recinto dentro del cual se alojan todos los elementos que hacen
funcionar el ascensor. En la gran mayoría de los casos se encuentra un
piso mas arriba que la parada más alta de la cabina. Hay otras ubicaciones, como pueden ser el subsuelo o el nivel mas bajo
de parada de
la cabina.
Es
muy importante que el cuarto de máquinas, en forma independiente de donde
se encuentre, esté bien ventilado, iluminado y sin humedad o filtraciones
de agua. La higiene es muy importante, y debe efectuar la limpieza el
personal de mantenimiento.
Nunca
debe utilizárselo como depósito de elementos ajenos al ascensor. Ello es
sumamente peligroso y en determinadas condiciones puede provocar graves
accidentes no sólo a quienes ingresen al cuarto, sino también a quien
esté utilizando el ascensor.
No
debe permitirse que se coloquen instalaciones de otro tipo en el cuarto,
como cañerías, amplificadores de señal de televisión y audio, etc.
Esto
fundamentalmente en salvaguarda de las vidas de quienes intervengan para
su colocación o mantenimiento. Debe entenderse que ese es personal que
nada sabe de ascensores y los peligros que encierran los elementos que lo
componen, para operarios no entrenados.
En
un caso así, el único responsable es el consorcio; todos los
reglamentos expresan con mucha claridad que el “cuarto de máquinas”
debe estar cerrado con llave, no poseer instalaciones ajenas al ascensor y
que sólo puede ingresar personal de empresas de mantenimiento o personas
adiestradas para tareas de rescate.
EL
HUECO DEL ASCENSOR
Es
el recinto donde se desplaza la cabina y el contrapeso ( en ascensores
convencionales). Está formado por las paredes, el fondo del pozo y el
techo. Completan el cerramiento las puertas de rellano.
No
importa el tipo de ascensor de que se trate: en todos existen en el hueco
conductores eléctricos y una gran cantidad de elementos – varios de
ellos en movimiento – que son de gran peligrosidad manipulados por gente
que no esté especialmente entrenada. Son muchos los accidentes fatales
que se registran por esas razones.
Lamentablemente,
el desconocimiento de propietarios y administradores sobre el tema lleva a
que permitan colocar dentro del hueco instalaciones ajenas al ascensor. Es
frecuente ver cañerías de agua, conductores para luz de emergencia,
circuitos de telefonía, etc., dentro del hueco.
Si
se tomara conciencia del peligro potencial que ello encierra, no sólo no
se permitiría la colocación de esas instalaciones, sino que se exigiría
el retiro de las existentes. Están absolutamente prohibidas por todos los
reglamentos, y frente a cualquier accidente que pudieran ocasionar, el responsable es el Consorcio de Propietarios, como mínimo
en el aspecto económico.
Independientemente
de los accidentes que pudieran sufrir las personas que ingresan al hueco
para colocar, reparar o mantener esas instalaciones, y desconocedoras del
tema ascensores. Es fácil
imaginar qué sucedería si se rompe un caño de agua, cosa común, y ésta
cae sobre conductores bajo tensión.
Como
éste, se presentan muchos casos de consecuencias imprevisibles, pero
siempre sumamente peligrosas.
En
definitiva, no hay razón que justifique que en el hueco exista
instalación alguna ajena al ascensor. Tampoco que ingrese a él persona
alguna que no sea de la empresa de mantenimiento o personal entrenado para
tareas de rescate.
MAQUINA
TRACTORA
Es
el conjunto tractor que produce el movimiento y la parada del ascensor.
Está compuesto por la máquina propiamente dicha, el motor eléctrico y
el freno.
Cada
uno de los elementos es de vital importancia para el funcionamiento seguro
de la instalación.
El
motor eléctrico, de diseño especial para ascensores, es el encargado de
generar un movimiento rotativo que, para el caso de los de una velocidad,
está entre 700 y 1400 vueltas por minuto. Conectado mediante un acople a
la máquina, y a través del sistema reductor, se imprime al eje de la
polea tractora la velocidad de desplazamiento de la cabina. Se genera por
adherencia entre tal polea y los cables de acero, que están vinculados a
la cabina y al contrapeso. Cierra el conjunto el freno, que es del tipo
electromagnético y son sus zapatas las que producen la detención del
equipo cuando cesa el suministro eléctrico al motor.
El
estado de mantenimiento de todos y cada uno de estos componentes es de
fundamental importancia, para garantizar una vida útil prolongada y un
buen servicio del ascensor.
Nunca
deben hacerse reemplazos de elementos que no se ajusten estrictamente al
que corresponda, desde el punto de vista de las características técnicas
y calidad, respecto de los del diseño original.
A
título de ejemplo de las cosas que no deben hacerse, pero que con mucha
frecuencia se observan, mencionemos el aumentar el peso de la cabina. En
pos de embellecerla muchos consorcios deciden revestir los paneles y
colocar pesados pisos de mármol y espejos. Esto casi siempre lo ejecutan
empresas que conocen de decoración pero no de ascensores.
No
son pocas las veces que las modificaciones hacen insuficiente la potencia
del motor original, así como un desequilibrio entre cabina y contrapeso.
De
ese modo se alteran negativamente las condiciones de funcionamiento del
conjunto tractor, y por ende del ascensor.
En
este tipo de modernizaciones siempre debe intervenir una empresa de
ascensores de reconocida capacidad.
Hicimos
referencia al motor para ascensores de una velocidad. Son los más comunes
y se utilizan para velocidades nominales de la cabina que van de 30 m/min
(metros / minuto) a un máximo de 45 m/min.
Independientemente
de los variados modelos de ascensores, con distintos equipamientos y
prestaciones, cuando se pretende superar esta velocidad, es necesario
recurrir a otras opciones que brinda la industria.
Efectivamente,
dado que la detención de la cabina se produce por acción del freno, que
actúa mecánicamente sobre un cilindro solidario al eje de la máquina,
puede intuirse que con variaciones de la carga que lleve la cabina, es
decir que vaya vacía o con carga máxima o aún peor cuando ésta es
excedida, la detención frente al nivel de piso será totalmente
imprecisa. Si a ello se le agrega desgaste en el freno y/o mala regulación
de éste, los desniveles que se producen en las paradas son muy
importantes.
Es
por ello que para elevadores de una velocidad, ésta no debe superar la
indicada anteriormente y la carga máxima para una prestación razonable,
preferentemente no debe ser superior a cinco pasajeros.
Cuando
uno o ambos parámetros son superiores, una solución económica y de
servicio aceptable es la aplicación de un motor de dos velocidades.
Se
utilizan para velocidades nominales de cabina de entre 45 m/min y 75
m/min. La más común es 60 m/m.
Además
de ser más rápidos, estos ascensores tienen bastante buena nivelación.
Ella se produce a baja velocidad, es decir entre 1/3 y 1/4 de la velocidad
nominal, o sea que antes de llegar al piso deseado, un mecanismo efectúa
el cambio de velocidad, y funciona en baja hasta la posición de nivelación,
la que se produce con un frenado suave y preciso.
Como
puede deducirse, el sistema de freno es el mismo que para es ascensor de
una velocidad, pero al frenar en baja admite mayores variedades en la
carga a transportar con mejor nivelación.
Por
último vale aclarar que el motor de dos velocidades posee dos bobinados
distintos, uno para cada velocidad. Si bien es un solo motor, se lo puede
imaginar como si fueran dos conectados a la misma máquina, cada uno
actuando para la velocidad específica para la que fue diseñado. De
hecho, así nacieron y en instalaciones muy viejas todavía pueden
observarse.
BASCULA : como influye su utilización, entre otras cosas, con beneficio
sobre la maquina tractora.
Hemos
comentado el comportamiento de ascensores de una y dos velocidades, y cómo
estos últimos brindan un servicio mejor, particularmente respecto de la
nivelación, con amplias variaciones en la carga transportada.
No
obstante, es casi una constante que la carga máxima prevista para los
ascensores, en la práctica sea superada y aún en los de dos velocidades,
los desniveles en las paradas son pronunciados.
Cuando
la parada es la última inferior, actúa una seguridad que saca de
servicio la instalación y es necesario que intervenga personal de
mantenimiento para la reposición. Ello, por sólo mencionar un
inconveniente en la utilización, que afecta a los usuarios por la
carencia temporal de un elemento fundamental como es el ascensor. Pero ésta
práctica indebida de exceder el peso al transportar, trae consecuencias
peores que la mencionada y que van desde la repercusión económica, ya
que genera un desgaste prematuro e incorrecto de la instalación, hasta
graves problemas que eventualmente pueden comprometer seriamente la
seguridad de los usuarios y aún atentar contra la vida.
Con
el avance de la tecnología hoy puede accederse en nuestro medio, con
valores razonables, a elementos que solucionan el problema y/o lo
previenen.
Uno
de ellos y que puede adaptarse a cualquier ascensor es la colocación de
una báscula. Las hay de distinto tipo, algunas se colocan en la parte
inferior del piso de la cabina, otras en los cables de tracción, algunas
sobre el bastidor. En definitiva lo que hacen, cualquiera sea el sistema,
es medir deformación de algún elemento de la cabina por aumento de peso.
A todas se las puede regular para que cuando la carga llega a la máxima
admisible para la instalación en juego, sea enviada una señal al control
de maniobras, de modo que el ascensor no se ponga en movimiento hasta que
el peso no disminuya, es decir que algún pasajero descienda.
En
las distintas versiones de instalación están aquellas que acompañadas
de buen control de maniobras, no solo indican un exceso de peso, también
impiden el funcionamiento del ascensor, si habiendo carga, ésta no
alcanza a mínimo establecido. Ello es de gran utilidad para vedar la
posibilidad de viajes a niños de corta edad solos, que por descuido de
los mayores intentaran tal imprudencia.
Todas
las circunstancias son transmitidas a los usuarios por intermedio de
“displays” en la cabina y/o mediante sintetizadores de voz,
dependiendo de la sofisticación del sistema elegido. La notable ventaja
que brinda la diversidad de sistemas, es la posibilidad real de encontrar
la que mejor se adapte a su ascensor, en el caso particular de encarar una
modernización de instalaciones existentes.
CONVERTIDOR
DE FRECUENCIA Y TENSIÓN VARIABLE
(Ing. Norberto Rinaldi)
En
cualquier modernización que se encare seriamente, es muy probable que
deba contemplarse el reemplazo de la instalación eléctrica y el control
de maniobras. Si bien no es el motivo de ésta nota, cabe señalar brevemente que éste último elemento es
el que recibiendo y enviando señales eléctricas y/o electrónicas,
comanda todo el accionar del grupo motor y por ende la cabina y las
puertas, incluidas todas las seguridades. Queda de tal modo clara la
importancia de su elección.
Es
precisamente en el control de maniobras donde puede incorporarse el “convertidor
de frecuencia y tensión variable”
Describimos
los efectos y beneficios de su aplicación practica:
Confort de marcha: Le confiere a la cabina un arranque,
aceleración, desaceleración y detención óptimos, sin movimientos
bruscos ni saltos.
Excelente nivelación: la detención del sistema se produce
electrónicamente, el freno mecánico acciona luego de detenido el motor.
Ello hace que la nivelación sea independiente de la carga que lleva la
cabina, por lo que siempre parará a nivel.
Menor desgaste: tanto el freno como otros elementos
prolongan su vida útil en forma muy notoria. Del mismo modo hay una gran
durabilidad del motor, ya que no hay recalentamiento ni siquiera a bajas
velocidades.
Ahorro de energía: mientras que en cualquier motor para
ascensores la corriente de arranque es aproximadamente 4 veces la nominal,
cuando funciona con un convertidor es de tan solo 1,5 veces. Ello sumado a
que las masas en movimiento en el motor conectado a estos aparatos son
considerablemente menores y
por lo tanto requieren un menor consumo de energía, hace que el ahorro
oscile entre un 40 y un 45%.
Como
puede apreciarse, lo que a priori podría considerarse un gasto en este
caso se convierte en una inversión amortizable en el mediano plazo.
Este
ejemplo se puede hacer extensivo a otros de modernizaciones, donde los
resultados serán óptimos cuando das decisiones sean las adecuadas.-
No
obstante todo lo dicho y sin pretender restarle mérito al sistema de
frecuencia variable, que sin duda es de excelencia, debe saberse que para
su aplicación en instalaciones existentes éstas deben reunir ciertas
condiciones.
Algunas
tienen que ver con el diseño original, fundamentalmente del motor y
maquina; otras con el estado de conservación de la instalación en
general.
Cuando
una o ambas cosas se alejan de las deseadas, también el resultado final
se alejará de lo esperado.
Del
mismo modo tiene influencia la calidad y diseño del convertidor, así
como su correcta elección. Hay casos en que se han aplicado en equipos
que fueron concebidos para otros usos industriales y el resultado no fue
bueno.
En
definitiva, es un sistema altamente recomendable, pero tanto la elección
como la modernización propiamente dicha, deben ejecutarse a través de
empresas que estén realmente capacitadas para esa tarea.
LIMITADOR
DE VELOCIDAD
(Ing. Norberto Rinaldi)
Dentro
del conjunto de elementos que componen la instalación de un ascensor, hay
algunos que hacen a la seguridad y están destinados a actuar sólo en
emergencias, es decir cuando otros componentes – los de acción
permanente e imprescindibles para el uso – por alguna razón fallan y
ponen en peligro al equipo y a los usuarios. Precisamente, son ellos a los
que muchas veces se los desatiende, ya que de cualquier modo, en
condiciones normales de uso del ascensor, son prescindibles. Lo dramático
es descubrir que están fuera de servicio o accionan defectuosamente en el
momento en que la coyuntura los convierte en protagonistas.
Esa
sutil diferencia que hay entre que actúen o no es la que determina la
posibilidad de un accidente o evitarlo, y consecuentemente el daño o no a
pasajeros y equipos. Las consecuencias suelen plantearse como
impredecibles, pero siempre de resultados graves.
Hoy
vamos a mencionar tres de esos elementos muy relacionados entre sí,
sintetizando su funcionamiento y su importancia como salvaguarda de la
seguridad.
Limitador
de velocidad
Si
bien los hay de distintos tipos, básicamente consiste en dos poleas, una
instalada en el cuarto de máquinas y la otra, alineada verticalmente con
la primera, en el fondo del hueco. A través de ambas pasa un cable de
acero especial para ascensores, cuyas puntas se vinculan, una a un punto
fijo del bastidor de la cabina y la otra a un sistema de palancas cuyo
extremo se encuentra en la parte superior de ese bastidor.
De
esta forma conectado, el cable acompaña a la cabina en todos sus viajes,
haciendo rotar las poleas según el movimiento que le imprime la velocidad
nominal de la cabina. Es importante comprender que este cable es
absolutamente independiente de los cables de tracción, es decir que no
interviene en la sustentación de la cabina y el contrapeso, ni en la
transmisión del movimiento generado por la maquina tractora; solo por
arrastre acompaña a la cabina.
En
la polea superior del limitador, aquella que esta en el cuarto de
maquinas, a través de alguno de los sistemas que existen, se produce una
detención brusca del cable, cuando la velocidad de dicha polea se
incrementa en un 25% respecto de la nominal. Esa detención brusca del
cable, sumada a que la cabina continúa su acelerado descenso, hace que el
extremo que está unido al sistema de palancas lo accione.
Pero
¿de qué modo puede la polea del limitador aumentar su velocidad? Sólo
cuando la cabina aumenta también en 25% su velocidad nominal. Ello puede
ocurrir entre otras variadas razones, por sobrecarga acompañada de otros
factores particulares, por corte de los cables de tracción, u otras
causas que no tiene caso analizar en esta ocasión. Lo que sí debe quedar
claro, es que con un fuerte incremento de la velocidad o, aún peor, en caída
libre de la cabina, las consecuencias para los usuarios ocasionales serían
fatales.
Felizmente,
el sistema de palancas que acciona el cable del limitador de velocidad de
la forma ya descrita, es el denominado el paracaídas, a la vez que
acciona una llave que corta el suministro de energía eléctrica al motor,
sacándolo de uso.
PARACAIDAS
Fundamentalmente
los hay de dos tipos: instantáneos y progresivos.
Los
instantáneos se utilizan para ascensores de baja velocidad nominal: no más
de 60 m/min, y como su nombre lo indica, una vez accionados detienen la
cabina en forma instantánea.
Para
velocidades superiores de cabina, las consecuencias que podrían padecer
los usuarios con una detención brusca de ésta, por acción del paracaídas,
serían severos daños. Es por ello que el frenado se produce en forma
progresiva.
Todo
el sistema de palancas hace en su movimiento liberar unas cuñas o
rodillos que se encuentran en una caja junto a las guías. Cuando ello
sucede, las guías son “mordidas” por las cuñas o rodillos y se
produce la “detención salvadora” de la cabina.
AMORTIGUADORES
Hay
dos tipos de amortiguadores y se los coloca en la parte más baja del
hueco. Para bajas velocidades nominales de cabinas son los denominados “
de acumulación de energía o de resorte”. Los denominados de
“disipación de energía o hidráulicos” pueden utilizarse para
cualquier velocidad de cabina pero, por su costo, sólo se los usa donde
son imprescindibles, es decir, para altas velocidades.
En
cualquiera de ellos, su intervención queda reservada para cuando, por
cualquiera de las razones antes mencionadas, la cabina llega a la última
parada inferior con un aumento de la velocidad nominal, pero éste no
alcanza a ser el motivo suficiente como para que se active el limitador de
velocidad.
Es
sencillo darse cuenta de que si es el adecuado, ya está bien instalado y
conservado, sera el encargado de “amortiguar” el impacto de la cabina, logrando la
preservación de ésta y de sus ocupantes.
Luego
de ésta sencilla descripción de éstos elementos se aconseja:
-
Elegir
con mucho cuidado la empresa que realiza el mantenimiento de sus
ascensores.
-
Tener
en claro que el mantenimiento debe ser del tipo preventivo. Es fácil
comprender que elementos como los comentados no admiten ser atendidos
cuando salieron de servicio: ello conlleva el riesgo de accidentes muy
graves.
-
Exigir
periódicamente el control del buen funcionamiento, y ante la menor
falla, proceder a la reparación o reemplazo según corresponda, por
empresas capacitadas a tal fin.
EL
PATIN RETRACTIL
(Ing.
Norberto Rinaldi)
Como
todo usuario de ascensores sabe, ninguna puerta de rellano correspondiente
a estas instalaciones debe abrirse, si en ese nivel no se encuentra la
cabina detenida.
Para que esto sea así, cada una de esas puertas cuenta con una cerradura electromecánica. No importa si se trata de puertas automáticas o manuales, ni si estas últimas son tijeras, plegadizas, corredizas o batientes. Todas con el diseño que corresponda, poseen un elemento que combina un aspecto mecánico con otro eléctrico. Es decir, solo cuando esta mecánicamente trabado mediante el " gancho de doble uña" queda habilitada la parte eléctrica que permite el funcionamiento del ascensor. Si se destraba el "gancho" queda impedida la cabina de funcionar por la apertura de un contacto eléctrico.
Antes de continuar, vale la pena hacer una aclaración: Excluyendo las instalaciones que cuentan con pertas automáticas - en las que no hay intervención del usuario para su accionamiento -, en todas las que poseen cualquier variante de puertas manuales, el mayor motivo de accidentes se registra por fallas o mala utilización de las cerraduras electromecánicas.
Desgraciadamente hay que añadir que casi siempre los accidentes así ocurridos resultan fatales. De ahí la importancia de comprender el funcionamiento adecuado y el cuidado que debe prodigarse a estos elementos.
¿ Qué debe suceder para que la cerradura se destrabe cuando la cabina está en el nivel del piso? Todas, no importando el modelo, tienen un "fleje" o un brazo con una " ruedita" que al ser oprimido permite el destrabe. ¿Y qué es lo que lo oprime? En la cabina hay un elemento normalmente llamado "patín" o "cama" que es el encargado de esa función.
En las instalaciones antiguas, el patín es un trozo de madera convenientemente adosado al lateral de cabina, que con el desplazamiento de ésta en su natural recorrido entre paradas extremas, va oprimiendo en su pasaje cada uno de los "flejes" o las "rueditas" de todas las cerraduras de puertas que encuentre en su camino, independientemente de que sea un rellano de destino del viaje o no.
Esto provoca, entre otras cosas, que un usuario que desea abordar el ascensor y lo ve pasar sin detenerse en ese piso, con sólo abrir la puerta logrará la detención de la cabina. ¿Pero eso es lo adecuado? NO; jamás debe hacerse.
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